El 14 de enero 2014, el períodico Granma publicò el artículo “Extienden acceso a crédito y servicios bancarios“  donde se explicaba que equipos para la cocción de alimentos podían ser adquiridos mediante créditos bancarios en las tiendas comercializadoras en pesos (CUP) y en pesos convertibles (CUC), como parte de la ampliación progresiva de este tipo de concesiones, de esta manera las personas interesadas podían comprar en las tiendas comercializadoras en CUC, ollas de presión eléctrica, arroceras y de presión convencional; e igualmente cocinas eléctricas de inducción y su menaje. Para obtener un crédito, dichas personas debían solicitarlo en cualquiera de las sucursales de los bancos de Crédito y Comercio, Popular de Ahorro o Metropolitano.

El 14 y 17 de febrero,  continuando el tema, se publicaron los artículos: “Por quien doblan las campanas del desacierto”,  donde se explicaba que la venta de equipos de cocción de alimentos mediante créditos debía iniciar el 20 de enero, sin embargo este tipo de comercialización ha sido prácticamente nula en las tiendas y mercados de la capital, múltiples incidencias habían afectado su ejecución y que habían creado estados de opiniones muy desfavorables en los clientes interesados; y  “Para corregir desaciertos” en el cual se enfatizaba la falta de autorizaciones y talonarios de garantias, desabastecimientos de artícolos de este tipo en los Mercados Artesanales Industriales, desconocimientos en el proceder para la venta por crédito en las cadenas CIMEX y TRD, venta injustificada de artícolos defectuosos, entre otras fallas de comunicación interna, que ya habían quedado demostradas en el artículo del 14 de febrero.

Hasta aquí nada nuevo, sabemos todos que la Historia es cíclica, se repite. En Cuba, parece que cada buena medida que se toma surte un efecto “a circuito cerrado”, se va siempre en el mismo sentido y se llega siempre al mismo punto: indisciplinas por parte de los empleados, falta de comunicaciones entre empleados y dirigentes, entre dirigentes y ministerios, justificaciones injustificadas, incompetencias, ineficiencias, en fin, que es siempre el pueblo el que paga las consecuencias.

A veces nos asalta una duda: ¿es que no somos capaces de hacer nada bien o es que queremos que las cosas vayan exactamente mal?

SiempreCubanos.com

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