Los compañeros de comunales de mi barrio deberían tener al menos el premio por la ceba intensiva de basureros domésticos. Su función, más allá de recoger los desechos, parece trastocarse con iniciativas propias para no dejar morir esa gran pila de basura que  crece y decrece con el tiempo pero que siempre resurge como el ave fénix de sus cenizas para cubrirnos con su hálito despiadado.

Son muy pocas las ocasiones en que con gran satisfacción podemos mirar el fondo del tanque sin la presencia inoportuna de algún elemento de semanas anteriores y es que sin razón alguna, luego de “recolectar la basura”,  todavía el depósito continúa medio lleno sin la más mínima explicación.

La proliferación de vertederos de desechos a la vuelta de cualquier esquina de la gran ciudad es un tema que ocupa y preocupa a gran parte de la población que aquí convive, sin embargo son muy pocos los que al parecer y esto lo digo por pura apreciación- se encargan de mantener una correcta higiene de su entorno.

Papeles, botellas, latas, comida en mal estado y hasta desechos humanos forman parte del lamentable paisaje de un número creciente de sitios en la capital, los cuales en su mayoría por ser lugares públicos cargan con la mala suerte de ser de todos y no ser de nadie.

Tal es el caso de los alrededores del Museo Nacional de Bellas Artes, donde las obras parecen fundirse con la siniestra “obra maestra” de algunos que prefieren pintar las paredes exteriores de la instalación con algo más que colorantes.

Si se tiene en cuenta además que alrededor de siete millones de metros cúbicos de desechos sólidos son vertidos en las calles de la capital como promedio anual durante la última década, y a esto se le suma la indolencia que muestran algunos individuos en la actualidad es necesario comprender a cabalidad la importancia de mantener una correcta higiene dentro y fuera del hogar.

Los llamados tiraderos, gracias a la popular novela Avenida Brasil,  son hogar de múltiples enfermedades transmitidas por vectores como mosquitos y ratones así como el aumento de enfermedades diarreicas.Igualmente la acumulación de desechos provoca la contaminación del suelo, el aire y el agua, factores que pueden traer serias consecuencias para la salud de la comunidad.

A pesar de que los Servicios Comunales pusieron en circulación 400 nuevos contenedores durante 2011 y 2012,  priorizando municipios con mayor incidencia como Centro Habana y Habana Vieja estamos aún muy lejos de satisfacer la verdadera demanda de este tipo de colectores, problema que afecta sensiblemente a mucho de los barrios periféricos de la capital que “no tienen más remedio” como dirían mis vecinos de “tirar la pelota fuera del aro” al referirse a que tienen que botar la basura a fuera de estos.

Dicho elemento, tan trágico como lamentable, se repite en la conciencia de muchos que no saben qué hacer cuando llegan a un tanque colector y este está rebosante de basura,  y sirve de excusa para otros que sin ningún escrúpulo  la botan con desdén en medio de las calles.

Pese a la insuficiencia  de tanques colectores solo en 2013 según datos ofrecidos en el programa televisivo Cuba Dice se perdieron por actos vandálicos 228 contenedores (44 por ruedas, 29 quemados, 58 sustraídos, y 97 por mala operación de los carros recogedores o por deterioro).

La falta de disciplina social pero también la carencia de recursos y sobre todo de exigencia han provocado que actitudes negativas se repliquen sin más consecuencia -en el mejor de los casos- de un regaño por parte de algún vecino y si tienes suerte la multa correspondiente.

La ágil y oportuna presencia de un cuerpo de inspectores que hagan cumplir lo establecido no solo a los ciudadanos sino también a las entidades; como los horarios de arrojar la basura y los lugares para hacerlo es labor urgente; así como la necesaria cultura y educación cívica tan necesaria para el modelo de sociedad al que aspiramos.

Foto: Roberto Garaicoa

A veces calles y aceras se convierten en protagonistas de estos hechos.Foto: Roberto Garaicoa

Foto: Roberto Garaicoa

Colocar la basura fuera de los tanques contenedores es una práctica casi común Foto: Roberto Garaicoa

Foto: Roberto Garaicoa

Papeles, escombros y aguas albañales se mezclan en el mismo sitio. Foto: Roberto Garaicoa

Foto: Roberto Garaicoa

Los espacios vacios son víctimas de las indisciplinas sociales. Foto: Roberto Garaicoa

http://www.cubadebate.cu/opinion/2014/01/24/tiraderos-por-cuenta-propia-o-avenida-brasil-fotos/

 

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