Carlos Gardel dijo que “20 años no eran nada”, preguntémosle a los guatemaltecos y a los médicos cubanos en Guatemala a ver si están de acuerdo.

Cuando hablamos de la colaboración cubana que presta servicios de salud en todo el mundo, las estadísticas tocan el cielo. Un orgullo para los cubanos y un alivio para las personas que reciben la asistencia médica, muchas de los cuales viven en zonas intrincadas donde normalmente no existe cobertura médica, pero los cubanos llegan hasta allí y dejan la huella, recogiendo agradecimientos sinceros por el buen trato, la óptima preparación y el servicio de alta calidad.

En este caso se encuentra la Brigada Médica cubana que llegó a Guatemala en el lejano 1998 para socorrer a los dannificados del ciclón Mitch. Hoy cumplen 20 años de servicios ininterrumpidos, muchos van ya por la segunda o la tercera misión en el país. Dicha brigada está integrada por 431 colaboradores de la salud presentes en 16 de los 22 departamentos, lo que representa más del 72% del territorio nacional. Atienden el 18% de la población guatemalteca que vive en las zonas del interior, laboran en 17 hospitales, 11 centros de atención materno infantil, 42 centros de salud, 12 áreas de salud, 37 centros de atención permanente, 104 puestos de salud y 4 centros oftalmológicos. Han sido atendido casi 44 millones de pacientes en las diferentes especialidades médicas, salvando 330 572 vidas humanas, de personas con situaciones de emergencias que de no ser asistidos con prontitud hubiesen fallecido.

La respuesta del personal de la salud presente en Guatemala el pasado 3 de junio con la explosión del Volcán de Fuego, no se hizo esperar, 245 médicos, 136 enfermeras y 39 integrantes de la Brigada Henry Reeve, especializada en situaciones de desastres fueron puestos a disposición de las autoridades guatemaltecas y en este nuevo desastre naturalos los cooperantes cubanos están haciendo historia.

Nada es perfecto, pero estos gestos son inequivocablemente una loable virtud.

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